Tras 20 días de descanso, la ciática mejora pero no lo suficiente para poder retomar el Camino. Y si esperamos más tiempo nos meteríamos ya en los calores del verano. Esto, y la necesidad de acortar etapas para hacerlas de menos de 20 km de acuerdo con la enseñanza extraída de esta primera parte, hace que el proyecto haya perdido su sentido original de hacerlo todo del tirón. Por ello, hemos decidido aparcar el proyecto hasta después del verano. Hemos hecho un tercio del Camino y creemos que es mejor parar ahora que forzar y no disfrutar de los dos tercios que nos quedan.
Creemos que es una decisión muy sensata y, aunque duela interrumpir el plan, es la más inteligente para la salud a largo plazo. La ciática es traicionera: a veces esa "ligera mejoría" es solo una tregua que puede aparecer al cargar de nuevo la mochila o encadenar varias etapas.
Priorizar la recuperación permitirá volver sin el miedo a una recaída que convierta el disfrute en un calvario. Aparcar el proyecto no es rendirse, es elegir vivirlo en plenas facultades más adelante.
Ahora lo más importante es que ese "descanso" sea activo y guiado para que, cuando llegue el otoño o el próximo año, la espalda sea un bloque sólido.